Todo es igual, todo es distinto

Las bajas de Ainhoa Lacorzana y Elo Edeferioka en los últimos seis partidos de Liga ha traído una lectura interesante del juego celeste. Es evidente que el equipo está dando la talla en todos los partidos, como lo demuestran las seis victorias que elevan la racha hasta los quince triunfos consecutivos. Pero una lectura más minuciosa de los fríos números desvelan datos relevantes, algunos realmente positivos y otros que revelan lo duro que está resultando afrontar la competición sin dos importantes componentes de la plantilla. Un análisis de los últimos seis partidos marcan el difícil camino que han atravesado las celestes para llegar a la posición actual.

Un paso adelante

En tareas de anotación, varias jugadoras han asumido el reto de las ausencias echándose el equipo llamativamente a sus espaldas. Exponencial ha sido el incremento de anotación de Anne Senosiain, que prácticamente duplica su producción ofensiva pasando de promediar 8,8 puntos a 16,0. También mejoran sus números Tamara Montero (6,1 a 9,0), Itziar Germán (7,0 a 9,5), Adrienne Motley (14,4 a 16,8) y Raquel Carrera (9,3 a 11,7). Ofensivamente el juego coral celeste ha compensado las ausencias.

El rebote se resiente

Donde el equipo se ha resentido es en la batalla del rebote. Las siete jugadoras sanas de la primera plantilla suman conjuntamente el mismo promedio de rebotes (28,8) en los nueve partidos iniciales que en los seis siguientes. Sin variaciones individuales significativas, el equipo se resiente sin los 7,7 rebotes de Edeferioka y los 4,5 que promediaba Lacorzana. Si en los nueve primeros partidos de liga el equipo había ganado en todos los encuentros la batalla parcial del rebote, en los seis partidos con ausencias ha capturado más rechaces que su oponente en sólo dos ocasiones.

El equilibrio

Lo más destacado es que el equipo continúa en su misma línea de equilibrio entre el juego ofensivo y el juego defensivo. De hecho el equipo prácticamente no se ha movido de sus números como colectivo, pasando de promediar 77,4 a 77,8 puntos convertidos, mientras que encaja prácticamente el mismo número de puntos, pasando de recibir 56,1 a 58,0 puntos en su aro. La máquina celeste que acostumbraba a pasar el rodillo en la segunda mitad de los partidos cocina ahora a fuego más lento los partidos, pero obtiene la misma excelencia en el resultado final.

Motivos para el optimismo

La realidad es que las celestes, apoyadas con el incalculable valor de los minutos disputados por las jugadoras en edad junior (Lucia Fontela 57, Cristina Freire 27, Sara Vidal 21 y Cristina Fernández 7), han logrado superar las ausencias. Con Elo Edeferioka cumpliendo los plazos en su recuperación, el equipo se encuentra en la mejor posición para conseguir una de las plazas que dan derecho a disputar la fase de ascenso, ya que cuenta con seis partidos de ventaja sobre el quinto clasificado.

@NanoAmeneiro