Las cien de Cantero

Nano Ameneiro traslada un momento especial para quien dirige actualmente la primera plantilla de Celta Zorka Recalvi. El triunfo en Barakaldo trajo la victoria número 100 para Cristina Cantero como técnico del primer equipo. Nano nos ofrece un extenso artículo donde se condensan la trayectoria de Cantero en el banquillo celeste, con diecinueve temporadas vinculadas ya al club céltico

 

Qué lejano parece ya el verano de 2.015. Han sido tantas las situaciones vividas que cuesta pensar en otra inquilina en el banquillo que no sea Cristina Cantero. Centenaria en presencias en el parquet de As Travesas desde la refundación del club en 1996, Cantero también es la máxima asistente histórica de la entidad celeste. Aquel Septiembre de 2015 asumió la dirección de la plantilla profesional del C.D. Bosco – R.C. Celta. Se dice que los bases en la pista son la extensión de los entrenadores en el banquillo. En el caso de Cristina, el camino iniciado tras su retiro de la práctica deportiva se prolongó primero en los banquillos de formación hasta alcanzar el banquillo del equipo referente, con el que acaba de lograr la victoria número 100 como inquilina del mismo.

Con voz cansada tras la lógica tensión competitiva del partido ante Barakaldo y ya en un ambiente relajado producido por el sabor de la victoria, Cristina Cantero se sorprende al otro lado del teléfono al escuchar el dato que le indicamos en el propio autobús de retorno a casa. Valora las cien victorias que ha alcanzado como primera entrenadora celeste. “No deja de ser un dato importante a nivel numérico, pero es simbólico y poco más. También indica que va pasando el tiempo y me voy haciendo un poco mayor”, comenta entre risas.

El sentimiento cuando echa la vista atrás apunta a la gratitud por poder estar aquí, por la confianza que me da el club y por estar muy bien rodeada, todo eso nos permite alcanzar ese número de victorias”. Reflexiona que “los entrenadores somos ayudantes de las jugadoras. Somos el brazo ejecutor de la idea del club y son ellos quienes hacen un esfuerzo enorme en fichar a las jugadoras. Nosotros intentamos moldearlas en la línea que la filosofía del club marca”.

Con Cristina hacemos un repaso desde sus comienzos de aquel lejano verano hasta los días actuales. Reflexiona sobre sus metas, sus sueños y otros aspectos relevantes de su trayectoria a lo largo de estos 100 triunfos en competición FEB.

COMIENZOS DIFÍCILES

Porque los inicios no fueron en absoluto fáciles. El equipo comenzó con cinco derrotas de manera consecutiva. Cristina recuerda que “no fue fácil. Sabíamos que teníamos un equipo muy joven, sólo nos habíamos reforzado con Sarah Ogoke, que llegó justa para el primer partido de liga. Fue duro pero sabíamos que entrenábamos muy bien y que necesitábamos tiempo para adaptar a esas jugadoras que pasaban de categorías inferiores a poder competir en Liga 2. Para mí fue toda una experiencia”.

Cristina venía de dirigir unas cuantas temporadas en el penúltimo escalón antes del baloncesto profesional: el equipo junior. Pasas de ganar en muchos partidos y tener sólo complicaciones en el campeonato de España a perder y perder partidos; hay que saber gestionarlo. No fue fácil pero como todas las cosas, es un aprendizaje que me alegro de haber pasado. La parte final de la temporada la terminamos muy bien (con una racha de seis victorias consecutivas). Con el refuerzo de Ylenia Manzanares, el equipo fue más consistente. Fuimos capaces de enganchar victorias y vernos muy competitivas al final. Nos vino bien a todos para coger aliento” concluye respecto a su primer año como entrenadora profesional.

Después llegó el año que debería haber sido de estabilización y crecimiento, pero fue todo lo contrario. La segunda temporada de Cristina fue la más difícil, incluso más complicada que la propia temporada de debut. Aquel año “teníamos unas expectativas mayores y tal vez eso nos traicionó. No en nuestro método de trabajo pero sí en manejar la ansiedad de las jugadoras. No fuimos capaz de sacarles rendimiento a jugadoras rookies en Europa. Quizás para el cuerpo técnico el aprendizaje fue incluso mayor. Hubo muchas dificultades en el trabajo diario, que ya no era tan bueno como el anterior. No obteníamos lo que pensábamos que el equipo podía dar y eso genera frustración que tienes que ser capaz de canalizar y aprender”.

Sin embargo, en los malos tiempos también se sacan conclusiones positivas. ”Fue muy importante para lo que somos hoy en día como staff técnico. Incorporamos a Pelayo Suárez en el tramo final y fue muy importante a nivel de evolución. Nos dimos un tortazo en el aprendizaje pero fuimos capaces de levantarnos” extrae como enseñanza final.

En aquel momento, la directiva del club, como en la popular canción de Simon & Garfunkel, le tendió un puente sobre aguas turbulentas. Las dudas le llegaron más a nivel interno que externo. “No me sentí cuestionada, porque tenemos un club donde se respeta mucho la figura del entrenador. Desde el cuerpo técnico transmitimos la problemática que hubo durante todo el año y la directiva fue muy comprensiva al analizar lo que pasó y lo que había sido el trabajo del día a día”. Desde el exterior reforzada pero internamente “cuando estuvimos cerca de los puestos de descenso sufrí mucho y me planteaba si estaba haciendo bien mi trabajo. Pensaba si sería capaz de sacar al equipo de la situación o si tendría que dejarlo para que reaccionase. Fuimos capaces de rehacernos al final pero sí que me hizo llegar a ese punto de plantearme si era capaz de remontar la situación”. El equipo logró la permanencia con unas semanas de margen pero con unas sensaciones completamente distinta a la de la temporada anterior.

ROZANDO LA MIEL EN LOS LABIOS

Tras esos dos años donde el equipo se había mantenido sin dificultades en la categoría, llegaron tiempos de bonanza deportiva. La temporada 2017-18 fue la primera desde que el club milita en Liga Femenina 2 en que alcanzaría los playoffs de ascenso. Cristina recuerda que “se buscó una proyecto nuevo, con una plantilla más compensada de gente que conociese la liga y nos pudiera ayudar. Desde el principio encajaron bien, las piezas funcionaban. Obtuvimos muy  rápido lo que se quería de ellas y encima enganchamos muchas victorias seguidas que nos hizo crecer a nivel de confianza (nueve victorias continuadas a principio de temporada). Durante el mes de Enero tuvimos algunas bajas y sufrimos, pero supimos reponernos. Fuimos a la fase de ascenso a disfrutar. Competimos bien, dimos la imagen de club trabajador, serio, con mucha alegría y una buena organización. Fue un punto de inflexión para todos. Perdimos en el ultimo segundo de la final por el ascenso, pero hasta ahí llegamos”. Todos recordamos “A Riaxeira” cantado al unísono por el equipo y los aficionados desplazados al evento entre lágrimas al finalizar el partido, a pie de pista. Un momento intenso e inolvidable en una temporada con fin en la fase de Valencia supuso un punto de inflexión de la tendencia del equipo tras seis años en la categoría.

La temporada 18/19 el club repitió su presencia en la fase de ascenso, de nuevo con Cristina al mando de las operaciones. “El club hizo un esfuerzo importante con una plantilla completa cubriendo todas las posiciones y de mucha calidad. Nuestras jugadoras seguían creciendo. Lo difícil de esa temporada fue gestionar el grupo en el día a día, en los errores, en el minutaje para que todas se sintieran importantes”. La racha de partidos invicto se prolongó durante 18 jornadas “cuando la plantilla se estaba gestionando bien aparecieron las lesiones. Pasamos de una temporada impecable y con muchísimas posibilidades de ascender, a quedarnos en cuadro. Tres lesiones en posiciones exteriores que nos hicieron mucho daño. Aunque incorporamos a Celia García y fuimos capaces de competir, nos faltó ese punch un partido decisivo de la fase ante Leganés”. En aquel encuentro el equipo estuvo +17 tras el descanso y +10 a falta de siete minutos para finalizar. Si sumas todas las circunstancias de aquel día -Celia García vomitando, Iztiar Germán muy limitada, Anne ya sin fuerzas- sumado a toda la gente que habíamos perdido… Con todo eso seguimos jugando en la misma línea hasta el final”.

De nuevo a las puertas del ascenso. Como ir a Roma y que el Papa no salga al balcón. La visión corporativa del club aparece: ”el club vuelve a dar una imagen buena. Ibamos con la misma intención que el año anterior, quizás obtener algo más de resultados pero a veces el destino no te deja”. Las sensaciones personales fueron distintas ya que “tal vez me hizo más daño que la experiencia de Valencia, por tristeza y por percibirlo como un objetivo no cumplido. Lo vi más cercano que en Valencia aún perdiendo de mucho más el partido final. Me costó más recuperarme”. Sin embargo no le pierde la cara agradable a caer en dos fases finales consecutivas “Como staff nos dio mucha fuerza para seguir trabajando en la misma línea con mucha confianza y cada año mejorar un poco lo que esté en nuestra mano”.

Con la reflexión del tiempo, Cantero no habría cambiado ninguna decisión de las tomada en aquellas dos temporadas. “Hay que tomar decisiones y equivocarte, no realizaría muchos cambios. Sólo echo de menos un poco más de fortuna con las lesiones. En la primera fase, Keita cayó e Itzi la víspera de la final. En la segunda, las lesiones de Ainhoa, Motley, Montero, Elo estuvo lesionada también, los problemas finales de Hildur, Celia…Demasiadas adversidades.”

LO DIFÍCIL NO ES LLEGAR SINO MANTENERSE

Tras dos años logrando llegar a la fase de ascenso, todo el mundo opinaba que Celta Zorka Recalvi estaría llamado a mayores logros la temporada pasada. Cristina piensa que “teníamos un equipo muy compacto y equilibrado pero que no logramos encajar bien todas las piezas. Las expectativas sobre las extranjeras no se cumplieron. Nos costó incorporar a Ainhoa y Tamara Montero que salían de lesiones de larga duración. El nivel de los rivales subió con la aparición de los equipos madrileños. Muchos factores que nos sacaron de nuestro ritmo habitual y no competimos bien”. El equipo no fue regular y le costó rendir contra equipos importantes. “salvo en las victorias contra Estudiantes y Canoe, no lo hicimos bien. Cuando llegó la suspensión por la pandemia nuestras posibilidades eran remotas con una buena plantilla. En el debe, sabemos que no hicimos buena temporada…” El aprendizaje sigue presente en buenas y malas situaciones. “Siempre se aprende de la gestión de la plantilla, de lo que necesitas de las jugadoras, de la tipología de plantilla a construir. Esas cosas solo te lo da la experiencia” finaliza en el resumen de la temporada pasada.

El AÑO EN CURSO.

Vamos concluyendo la conversación y llegamos a la temporada actual, 20/21. Le planteamos a Cristina que el equipo en casa se muestra fuerte pero pierde en salidas importantes en la primera vuelta (Miralvalle, Azkoita, Ardoi). Cristina puntualiza que “es verdad que estamos en casa muy fuertes y que empezamos bien. Pero en la derrota de Plasencia no lo hicimos nada bien y no fuimos nosotras. En las derrotas ante Ardoi y en Azkoitia, creo que competimos bien. Estuvimos hasta el final en los dos. Tal vez nos cogió aún muy verdes, sobre todo en el partido de Azkoitia. Nos faltaba algo mas de madurez como equipo, era el mes de Noviembre».

El equipo encadena ahora mismo siete victorias consecutivas y viene de ganar en un partido intenso ante Miralvalle. Ahora mismo está en su mejor momento de la temporada. Al respecto Cantero apunta que “ahora el equipo está mas compensado. Estamos recuperando a Lacorzana tras dos meses fuera de las pistas pero necesita más tiempo para ser ella. Tenemos que terminar de recuperar a Stamenkovic a nivel físico y sus sensaciones. Con la llegada de Motley, tenemos más baterías, menos gente lesionada y eso nos ayuda a competir mejor, saber seleccionar qué momento es de cada una, algo que el equipo tiene que aprender”. Es un arma de doble filo pues “a veces eso nos puede despistar un poco pero tenemos muchas más armas. Eso es muy importante”.

LO MEJOR Y LO PEOR

Celebrando las cien victorias resulta complicado elegir dos momentos que puedan definirse como el mejor y el peor. En el ámbito positivo, elige la victoria ante Spar Gran Canaria en la fase de Valencia. “Me hizo muchísima ilusión aquella victoria pues certificaba la posibilidad de jugar una final por el ascenso y vernos en ese ambiente de la Fonteta con 6000 personas. Jugar la fase de Valencia en general me gustó mucho por la organización, el escenario y la sensación de estar arropada por los tuyos. Lo disfrutamos mucho”.

Toda Cara A tiene su Cara B y si tiene que escoger un momento negativo es más dubitativa. “Se pasan momentos malos de muchas maneras. Hemos tenido varios, pero el fallecimiento de Paco a nivel pesonal y deportivo no fue fácil para mí. Las cosas personales que te van pasando en tu vida las vas encajando, pero en lo deportivo quizás esa temporada 16-17 fue mentalmente muy dura. Aprendí mucho pero hay que pasarlo. Momentos en que piensas que no eres capaz de dirigir al equipo y sacarle lo mejor. Te planteas muchas cosas pero al final son todo aprendizajes.” Una constante en la entrevista, el verbo “aprender”.

CLUB DE FORMACIÓN

Le preguntamos cómo se siente al ver a jugadoras que ella ha formado y dirigido en el club disputando la Liga Femenina Endesa y llegando a la selección española. Respecto a casos como María Araújo o Raquel Carrera “me siento parte de su camino, pero una parte pequeña de todo el camino que hacen ellas. Son ellas las que quisieron estar con nosotros, las que se dejaron entrenar. Sí que disfruto en los casos de María y Raquel porque las ví desde pequeñas. Es parte del deporte verlas crecer y ahora soy muy fan de ellas y disfruto viéndolas jugar. Y soy crítica y ellas lo saben, que cuando las veo siempre les digo cosas buenas y regulares”. Porque “las malas nunca se las digo” dice entre sonrisas.

Tras nueve años en Liga Femenina 2 es consciente de la situación actual del club tras una larga estancia en Liga Femenina2 (nueve temporadas ya). “ojalá pronto nuestras jugadoras puedan disfrutar del club en Liga Femenina 1 y no seamos un club de paso. Hemos aceptado el rol que nos ha tocado vivir en un momento difícil, eso es tan importante para el club como para nosotros, los técnicos. Creemos en un trabajo de formación de la jugadora y de su mejora individual. La jugadora aquí se siente a gusto en esa línea de trabajo y nosotros la fomentamos. Perdemos por otro lado pero nuestro enfoque y metodología va por ese camino.  Hay jugadoras que tienen talento y ese trabajo continuo e individualizado les viene muy bien pero somos sólo una parte de su camino. Todo lo que obtendrán en el futuro es cosa de ellas”.

REFERENTES

En el club el líder absoluto en número de victorias es Miguel M. Mendez con 146 victorias alcanzadas en un total de 278 partidos. “No sé si llegaré a alcanzarlo”. Además fue su entrenador cuando ella jugaba “a veces me cuesta aún tenerlo como referencia ya que fue como un entrenador que me dirigió cuando jugaba. Lo observo como entrenador pero a veces no lo analizo tanto como debiera porque me voy a mi época de jugadora y es como si siguiera diciéndome cosas”. En todo caso, considera que “es un referente para todos, por lo que significa para mí y para el club”. No tiene prisa al respecto por llegar a alcanzar tan importante cifra ”tengo que estar donde tengo que estar mientras el club lo vea necesario. Eso es lo que voy a intentar hacer, dar lo mejor de mí y si no llego, seguro que estaré sumando en otra parte del club de la mejor manera posible” concluye sobre la posibilidad de alcanzar al laureado Miguel M. Méndez como entrenador más longevo y con mayor número de victorias en el club.

SUEÑOS

No se considera una persona soñadora, ni que tenga sueños imposibles por cumplir en los banquillos. No obstante, “cuando tocas dos veces ya estar cerca de ascender … sí que me encantaría hacerlo para seguir creciendo con el equipo y poder verlo en Liga Femenina Endesa. Seria muy importante para el club y para mi a nivel personal en mi carrera deportiva”. Considera que en el camino “no quiero ir demasiado deprisa, es muy importante ser feliz en el día a día. Que me dejen trabajar como hasta ahora te hace crecer mucho como entrenadora. Lo bien rodeada que estoy de mi cuerpo técnico, todos me aportan y suman. Me hacen evolucionar y plantearme cosas. Eso me llena mucho” , comenta en relación a sus compañeros de cuerpo técnico.

 

El objetivo del club de ascender a Liga Femenina Endesa cree que se debe alcanzar “teniendo yo misma los pies en el suelo, sabiendo que el club también los tendrá, preparándose para cuando llegue el momento”. Al respecto considera que “deberíamos, si esa día llegase, estar todos bien preparados y mentalizados. Y si no es conmigo, también me haría igualmente muchísima ilusión. Hacer crecer a los míos y a las jugadoras, comprobar que el tiempo invertido ha servido para algo, que hayas llegado a tus jugadoras”,  concluye la charla la entrenadora.

Cristina Cantero Ostos llegó a Vigo en el verano de 2.002 y ya no se ha marchado de la ciudad olívica. Ha echado raíces formando aquí su familia y disfruta de su decimonovena temporada en el club. Llegó como jugadora profesional y se retiró de la práctica deportiva en 2007. Su trayectoria como técnico, la comenzó en nuestros equipos de cantera y desde 2015 es la entrenadora principal del primer equipo. El término “entrenadora de club” no es que se le quede corto: abarca su total significado en personas con tal volumen de implicación y entrega en el bien común que supone la construcción cada día de un club de baloncesto. Enhorabuena entrenadora por las 100 victorias y por todas las que están por venir.

@NanoAmeneiro